12 consejos para que un Newsletter no acabe en la basura

12 consejos para que un newsletter no acabe en la basura

La persona que realiza un envío de un boletín por correo electrónico espera y desea que los destinatarios lo lean. Así de sencillo. Hay ciertos detalles que pueden hacer que el mensaje sea borrado nada más recibirlo y otros que aumentan las probabilidades de que sea leído y que, por tanto, cumpla su objetivo.

La verdad es que muchos de ellos son cuestión de lógica y sentido común.

La experiencia práctica como receptor de diversos boletines unida a que he tenido la oportunidad de programar Newsletters y landing pages (es decir, esas páginas a las que nos llevan los enlaces de los newsletters), aderezadas con un poco de lógica ingenieril, da como resultado esta lista, de cosecha totalmente personal y seguro que ampliable, con 12 recomendaciones a tener en cuenta a la hora de crear y enviar un boletín por correo electrónico para que éste no acabe en la basura directamente.

Los usuarios recibimos cada vez más emails, tanto personales como profesionales; por tanto, está claro que hay que llamar la atención del destinatario para que no solo abra el mensaje sino que además lo lea y haga lo que al remitente le gustaría que hiciese.

Recomendaciones:

1 – Ocultar las direcciones de los destinatarios.

Es totalmente obvio, pero los correos electrónicos de las personas a las que se envía no deben ser visibles por los demás para preservar su privacidad. Para ello lo mejor es enviar un mail a cada uno o incluir a varios en el campo CC0 (con copia oculta). Aunque parece obvio, aún hoy en día recibo mails con todas las direcciones “al aire”. Incomprensible (además de sancionable por la Agencia Española de Protección de datos -AEPD-, por cierto).


2 – El título del correo electrónico debe ser atractivo.

El título del correo electrónico debe ser atractivo, que llame la atención e intrigue y a la vez dar una idea clara de lo que trata, sin tener que leerlo dos veces para saber lo que significa.
Por cuestiones de limitación de espacio, deberían ser menos de 50 caracteres incluyendo espacios (sobre todo por los móviles, donde cada vez se consulta más el mail).
El título determinará en gran medida si el mensaje se abre o se descarta directamente. Es la avanzadilla.


3 – Identificar al remitente.

Es muy importante identificar claramente quién es el remitente (para transmitir confianza) sin necesidad de abrir el correo. Si es desconocido, no sería raro que se eliminase antes de leer incluso el asunto.


4 – Segmentar por intereses o temáticas de manera inteligente.

No necesita mucha más explicación este punto; Para aumentar la probabilidad de que interese el contenido, hay que mandar temas afines al destinatario. No conviene enviar información sobre temáticas, productos, servicios u ofertas que no resulten de interés porque es hacer perder el tiempo a la otra persona. Por ello es importante conocer qué es lo que quiere cada uno. Realizar envíos de información no deseada se podría decir que es hacer spam.


5 – No saturar y planificar los envíos con holgura.

Salvo que sea un boletín de noticias en tiempo real o alertas, no es conveniente enviar muchos correos electrónicos de manera continuada por parte de una misma entidad u organización porque el tedio de recibir sin parar, satura y provoca rechazo. En ocasiones solo con ver el remitente, ya ni se lee el asunto y se borra directamente: “Ya están aquí estos pesados otra vez”.


6 – Habilitar función de darse de baja.

Es fundamental habilitar (de acuerdo a la legalidad vigente en España y otros países, además) una opción para darse de baja del Newsletter y, si se solicita, hacerlo realmente cuanto antes y no enviar nada más.


7 – Usar texto visible.

El contenido del boletín debe estar constituido principalmente por texto visible en todo momento sin necesidad de tener que descargar las imágenes adjuntas para comprender el mensaje y las ideas principales. En muchas ocasiones, al descargar las imágenes estamos informando al remitente del mail que lo hemos abierto y de que estamos ahí, que la dirección es buena, vulnerando un poco nuestra privacidad. Conviene ser conscientes de las implicaciones de autorizar la visualización de las imágenes.

Es muy molesto abrir un boletín y verlo en blanco porque no se dispone de las imágenes. En mi caso los borro en el 99 % de los casos. ¿Qué me van a aportar si ni se molestan en hacer un mailing elaborado?

El cuerpo del mail debe ser atractivo y, en la medida de lo posible, llamar la atención y entrar por los ojos. La originalidad (casi) siempre tiene premio (aunque para ello la persona debe haberlo abierto, para lo que es necesario optimizar los puntos anteriores).No debe tener mucho texto pero sí lo suficiente para atraer el interés. Por supuesto nada de poner todo en mayúsculas o faltas de ortografía.


8 – Revisar que todo funciona bien.

Revisar y comprobar varias veces que todo funciona. Es clave que todo vaya bien: los textos, imágenes, enlaces, etc. incluyendo, por supuesto, el hipervínculo de “Si no puede visualizar este correo, haga clic aquí”. Si el objetivo es que visite una cierta landing page especial o una página de una web, ésta debe funcionar adecuadamente y conviene asegurarse antes de enviar el boletín. Es muy improbable que el usuario vuelva a intentarlo si no le va la primera vez.


9 – No enviar adjuntos.

El newsletter debe ser un correo electrónico de reducido tamaño. No enviar adjuntos y mucho menos pesados, sobre todo si es un newsletter comercial. Es preferible, como parte del texto, incluir hipervínculos a la descarga a los documentos si los hubiera. Es molesto esperar la descarga de un correo pesado que finalmente resulta ser publicidad. Ya empieza con mal pie.


10 – Añadir botones grandes

Si el objetivo es que la persona visite una cierta página de la web o una landing page creada específicamente para que realice una compra de un producto o servicio, se informe sobre algo, etc. es muy recomendable añadir botones grandes que inciten y faciliten este tipo de acciones (los famosos “call to action”). Es importante que no tenga ninguna dificultad que impida ejecutar la acción y que todo sea intuitivo y directo.


11 – Tener en cuenta la hora de envío.

Hay que tener en cuenta el momento en el que se envía el mailing. Hay horas mejores que otras para mandar los correos y conviene ir detectando cuáles son. Muchas personas por ejemplo reciben un tono cuando reciben un correo, aunque sea de noche. Por tanto, conviene evitar por lo general los envíos nocturnos, los lunes por la mañana y fines de semana, aunque cada uno debe encontrar los horarios que mejor le funcionan.


12 – Compatibilidad con los dispositivos móviles y correos electrónicos.

Los navegadores de Internet han mejorado mucho en los últimos años, pero los clientes de mail no han avanzado tanto y no son capaces de representar muchos efectos que se ven en webs.
Conviene evitar por supuesto incrustar vídeos en el correo, elementos en Flash, hojas de estilo css, tipos de letra raros diferentes de los clásicos Arial, Times New Roman, etc. Es casi imprescindible revisar cómo se ve el newsletter en diversos dispositivos móviles (smartphones con Android, iPhone, Blackberry, Windows Phone, etc.) y fijos, incluyendo programas como Microsoft Outlook, Apple Mail, etc. así como diferentes webmails (Hotmail, Gmail, Yahoo! Mail, etc.). Personalmente, la opción “Si no puede ver bien este mensaje, haga clic aquí” me parece fundamental


Lamentablemente no hay ninguna manera de garantizar que un destinatario reciba, abra, lea y haga lo que deseamos al enviarle un newsletter, pero con indicaciones como estas se puede aumentar la probabilidad de que lo haga.


Artículo original de Christian Delgado von Eitzen.
Fuente Blog de ChristianDVE.